Los días que siguen a la celebración del Gran Premio de Fórmula 1, Montecarlo tiene el aire desangelado de un pueblo en el que acaba de terminar la feria: las principales atracciones se han marchado hacia su próxima cita y los operarios desmontan lo que no corre tanta prisa.
Estamos fuera de temporada y hay pocos transeúntes; además, casi todos son turistas que aprovechan para fotografiarse en los lugares más conocidos del circuito. Sin embargo, el Principado tiene una densidad de población que supera los 15.000 habitantes por kilómetro cuadrado, ¿dónde se habrán metido...? Sin duda, en las estadísticas. A nadie se le oculta que muchos son vecinos virtuales; es decir, de los que establecen su residencia en Mónaco para aprovecharse de las ventajas que ofrece este paraíso fiscal a los adinerados.
Como en muchos lugares de nuestras costas, la escasez de suelo ha conducido a la completa urbanización del diminuto país, aprisionado entre el mar y la montaña, donde no ha quedado ningún hueco para los cultivos; por eso, la mayoría de las zonas verdes de Mónaco se encuentran en las terrazas ajardinadas de los edificios de este Benidorm en traje de domingo.
—————