Las bocas de león

10.08.2013 00:00

En las calles de Venecia, como en las de otras ciudades italianas, hay unas máscaras empotradas en la pared cuya función era recibir denuncias anónimas, al estilo de la web del Gobierno contra el fraude en el subsidio de desempleo. En realidad, las llamadas bocas de león eran orejas destinadas a escuchar a los chivatos.

Los buzones demostraron su eficacia para obtener información sobre asuntos de orden público, como motines y conspiraciones, pero también sirvieron para castigar sin motivo a opositores y heterodoxos, que podían ser acusados impumente y puestos a disposición de un sistema judicial orientado a obtener la confesión del reo.

Además, buena parte de las denuncias tenían su origen en rencillas entre particulares y buscaban el perjuicio de algún rival del delator antes que el bien de la comunidad, de manera que los inspectores se veían obligados a dedicar demasiado tiempo urgando en la basura para encontrar algo que llevarse a la comisaría.

Desde luego, pedir a los ciudadanos que denuncien anónimamente a quienes intentan salvarse de la quema cobrando unos euros que no les corresponden es una desfachatez; sobre todo, si quien lo solicita rehusa al mismo tiempo investigar una irregularidad tan flagrante como el despido "simulado y diferido" que confesó Cospedal en la tele. Por si no se habían enterado en el ministerio de Empleo, las primeras denuncias que se han presentado en la web de los soplos se refieren al caso del tesorero emprendedor.

Pero, además, es que la web contraviene la ley reguladora de la Inspección de Trabajo, que dice literalmente que "no se tramitarán las denuncias anónimas" (art. 13). Ya veremos si no acaban metidos en otro jardín.

En cambio, si se instalaran en España bocas como las de las fotos, en la que denunciar la situación de la sanidad o depositar acusaciones contra los usureros, te digo yo que tendrían que venir a recoger las denuncias con camiones.  

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